DIGI España ha dado un paso histórico en su trayectoria al anunciar oficialmente su intención de debutar en la Bolsa española. El operador ha comunicado su plan de sacar al mercado aproximadamente el 25% de su capital mediante una oferta pública de suscripción y venta de acciones, una operación con la que busca captar recursos para acelerar su expansión en nuestro país.
Aunque la compañía todavía no ha fijado una fecha para el estreno bursátil, ya ha solicitado la admisión a cotización de sus acciones en las bolsas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, dando así el pistoletazo de salida a uno de los movimientos empresariales más relevantes del sector de las telecomunicaciones en los últimos años.
Una operación respaldada por un gran inversor
La salida a Bolsa contará desde el primer momento con el apoyo de un importante inversor institucional. Global Portfolio Investments, sociedad de inversión de la familia Domínguez de la Maza, propietaria del Grupo Mayoral, ha firmado un compromiso vinculante para invertir 100 millones de euros en la operación.
Esta inversión valora los fondos propios de DIGI España en hasta 1.700 millones de euros antes de completarse la oferta pública.
La compañía retoma así un proyecto que había quedado en pausa hace unos meses debido a la incertidumbre generada por el contexto geopolítico internacional y las condiciones de los mercados financieros.
Más fibra y una red móvil propia
El objetivo de esta operación es claro: financiar la siguiente fase de crecimiento del operador en España.
DIGI prevé obtener unos 136 millones de euros netos con la emisión de nuevas acciones, recursos que destinará principalmente a ampliar su red propia de fibra óptica y acelerar el despliegue de su infraestructura móvil.
La operación combinará una ampliación de capital cercana a los 150 millones de euros con la venta de parte de las acciones actualmente en manos de DIGI Romania, único accionista de la filial española. Además, incluirá la habitual opción de sobreadjudicación de hasta un 15% adicional.
Pese a ello, la matriz rumana mantendrá el control de la compañía al conservar, al menos, el 75% del capital social una vez concluya la operación.
DIGI continúa creciendo en España
La compañía llega a este proceso bursátil convertida en uno de los grandes protagonistas del mercado español de las telecomunicaciones.
Al cierre del primer trimestre del año, DIGI superaba los 11,4 millones de servicios contratados, repartidos entre:
- 7,6 millones de líneas móviles.
- 2,8 millones de clientes de fibra.
- 900.000 líneas de telefonía fija.
- Más de 200.000 abonados a televisión.
Además, el operador mantiene el liderazgo en captación de nuevos clientes tanto en banda ancha como en telefonía móvil desde finales de 2021.
Su red propia de fibra óptica ya alcanza 14,2 millones de hogares, aunque sus planes pasan por ampliar esa cobertura hasta 21 millones de viviendas en los próximos años.

Un negocio que no deja de crecer
Los resultados financieros también reflejan el fuerte crecimiento que atraviesa la compañía.
Durante 2025, DIGI España facturó 929 millones de euros, manteniendo un ritmo de crecimiento cercano al 20% anual, mientras que su EBITDA ajustado alcanzó los 175 millones de euros.
La tendencia continúa en 2026. Solo durante el primer trimestre, la operadora elevó sus ingresos un 16,4%, hasta situarlos en 252,2 millones de euros, impulsados tanto por el negocio móvil como por la banda ancha fija.
El EBITDA ajustado del periodo ascendió a 50,6 millones de euros, manteniendo un margen próximo al 20%.
Pendiente del visto bueno de la CNMV
Como ocurre en cualquier proceso de salida a Bolsa, la operación todavía deberá recibir la aprobación del folleto informativo por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y estará condicionada por la evolución de los mercados financieros.
El consejero delegado de DIGI España, Marius Varzaru, ya adelantó durante el encuentro DigitalES Summit que la compañía aprovecharía la mejor ventana de mercado para dar este importante paso.
Si finalmente culmina con éxito, la operación permitirá a DIGI reforzar su capacidad inversora y consolidar su posición como uno de los operadores que más rápido ha crecido en España durante los últimos años, intensificando además la competencia frente a gigantes como Movistar, Orange o Vodafone.
